Saturday, June 04, 2005

La mentira............

De Sergio Kohan (Buenos Aires, Argentina): la mentira...
Era popular entre los chicos del barrio sentarse alrededor de don Justo, el viejo sabio de la comunidad a escuchar todos los días la misma historia. Dicen que los primeros aparecieron hacia los fines del siglo XX, circulaban entre las sombras, y eran muy difícil de visualizar. Debían tener, dicen los ancianos un sistema de locomoción parecido al de los simios, con dos extremidades inferiores sin pelos, pero se movían erguidos, como se mueven los hombres que viven dentro de la Gran Burbuja. Los chicos escuchaban fascinados la vieja historia esperando el momento de la caída del sol. Con el tiempo, dice don Justo, empezaron a aparecer mas, venían de a grupos, y a cada grupo, que tenía un jefe o cacique se le iban añadiendo los mas pequeños casi desde el momento que aprendían a caminar, antes de eso viajaban sobre el lomo de las madres, y ante el primer berrinche se los prendían a la teta para que no hagan ruido ni molesten a los hombres de la Gran Ciudad, que era tan grande como ahora,pero no estaba destruída y siempre se escuchaban ruidos, risas y música de todo tipo (qué es la música preguntó el más pequeño, y cosa rara don Justo no lo reprendió, se lo llevó cerca del pecho, puso su pequeña oreja sobre su torso de cuero duro y pelo blanco ensortijado y le dijo escuchá: esto es música, pero parece que el más pequeño no entendió mucho, pero si, se movía balanceándose de un lado al otro lo que provocaba las risas de todos, en silencio, como respetando viejas leyes preexistentes que nadie ya sabía por qué ni por quién estaban) y en ese entonces no existía la Burbuja. Algunos decían que venían del mas allá (vaya uno a saber dónde quedaba el más allá para los chiquitos, pero nadie se atrevía a preguntarle a don Justo, no sea que se enoje y no siguiera con la historia, y era muy aburrido esperar que el Sol se escuenda, como decían los mocosos) en un gusano largo y blanco que cruzaba la ciudad de las sombras a gran velocidad (dicen los mayores que el gusano que ya no es blanco y está todo oxidado se puede encontrar a varios días de camino fuera de la Gran Ciudad). Con el tiempo fueron perdiendo el miedo y empezaban a aparecer antes de la medianoche, es más, antes de la gran catástrofe se empezaron a mostrar de día algunos atrevidos. Eso a veces les generaba problemas, porque la gente de la ciudad se movía en unas cajas de metal con ruedas y muchas veces se los llevaban por delante provocando gran revuelo donde siempre ellos llevaban las de perder (qué quería decir don Justo con perder? Se preguntaban los mocosos, pero no querían interrumpir la historia).
Dicen que un día llegaron a ser tantos que superaron largamente en número a los hombres de la Gran Ciudad y fue allí donde estos se refugiaron dentro de la gran Burbuja, y que desde entonces viven allí, todos juntos, se mueven muy lentamente y son muy muy viejios, mas que don Justo, pocos tienen pelo, y los que lo tienen es de un color amarillo descolorido. Esto cuentan los exploradores, porque no se pueden acercar mas de lo permitido porque sino son devorados por la bestia del pozo, un gran pozo que rodea la burbuja llena de un líquido negro que despide un olor nauseabundo.Bueno, ya empieza a caer el Sol y don Justo se detiene con la historia, siempre en el mismo instante, por qué no empieza desde acá mañana le dicen los chicos, ansiosos por saber el final de la misma, pero don Justo en eso es intransigente, siempre hay que empezar por el principio dice y se queda mirando hacia no se sabe dónde (será hacia el mas allá?). Los chiquillos se incorporan, y con sus cuatro patitas enclenques se dirijen hacia donde están los mayores, que ya empiezan a formar los grandes grupos para empezar el viaje en busca de comida, quizás hoy consigan algo blando, quien sabe, algun animalito de esos grises escurridizos y jugosos que de vez en cuando pueden llevar a su pequeñas bocas, porque primero se tienen que alimentar los mayores jóvenes, después las mamás preñadas y por último los pequeños y los sabios ancianos. Así es todas las noches......hasta que aparezca el Sol de nuevo y se dejen caer donde los encuenten.........Me desperté sobresaltado, como siempre, con la almohada mojada de tanto llorar..y.......me empecé a vestir muy lentamente, casi con rabia.....

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