Wednesday, January 25, 2012

En la oscuridad


El primer piso estaba completamente a oscuras. En vano busqué un interruptor que encendiera algún pequeño foco luminoso. Apoyé mi espalda contra la pared mirando hacia la oscuridad, esperando que mis pupilas se adaptasen para al menos captar alguna forma. El perfume seguía allí, pero empezaba a desvanecerse, por lo que tomé la decisión de avanzar a ciegas agarrándome del dulce aroma de mi pelirroja en fuga.
La alfombra del piso no estaba en muy buenas condiciones, por lo que en un par de oportunidades enganché mis Nike en sendos agujeros que estuvieron a punto de hacerme caer. El perfume se estaba escapando y yo cada vez me sumergía mas y mas en la negrura. Mis ojos no podían adaptarse y mi olfato se estaba perdiendo. Decidí avanzar a tientas tocando con mi mano izquierda la pared, como sosteniéndome en ella.
De pronto, mi mano se encontró con un picaporte de una puerta que no percibía. La recorrí como quien recorre un cuerpo extraño, extraña puerta, lisa, compacta, de madera lustrada sin salientes. No se veía salir ninguna luz de sus bordes. ¿Habría alguien del otro lado? No tenía otra forma de comprobarlo que entrando. Toc, toc...Dos golpes suaves para ver si alguien respondía, aunque si me abrían no sabría bien que iba a decir. Toc, toc...nuevamente. Nada. Silencio absoluto. Ma si, yo entro...y giré la perilla de la puerta dando un empujón a la misma, que se abrió violentamente...

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