Thursday, March 15, 2018

LA PUERTA Y LA BARCA



Soy el paso prohibido, la eterna entrada hacia la humedad sufriente. Soy la transpiración áurea del siguiente puente.
En mi está el conjunto vacío y lleno al mismo tiempo.
El amor, la pena, el conocimiento y la estupidez, lo blanco y lo oscuro, el arco iris del ilustre ignorado y el fulgor del adorado, lo extraordinario y lo vulgarmente olvidado.
Si me siguen compartirán el aturdimiento y la decadencia.
Acaso te perturban estas ideas? A mi me acongoja la ignominia de este subsuelo perdido por los que han extraviado la substancia y sus cadenas.
Almas de arena, sin peso ni condena, que naufragan en la nada de las rocas, el moho y la tosca efervescencia.
No me toques, ni siquiera aún sin manos, sin presencia, no me puedo permitir mas contacto que tu nublada evanescencia.
No me hables, no te entiendo a tí, menos entenderé esas miles de lenguas, sin sonido y revueltas en maullidos de inmensa malevolencia.
Transhumante suplicio, miserable suerte de infinitos destinos entroncados al centro del universo por las palmadas del dolor y del martirio.
Yo lo oigo, y tú?
Caminas entre sus voces como si fueran senderos sin peaje hacia rutas salvajes sin audiencia y caídos del éter de perdidas razones en vuelo sin fin.
Aquellos que avanzaban como turba, mezcla de melaza sanguinolenta y mugrosa, agusanada y prendida por los insectos partidos en alas de sal y fresno, no merecían mas atención que la faena de la bestia aposentada perdida del firmamento.
Extraviados por Él, dejados caer en la humillación de no haber sido.
Confieso haber reconocido algunos, de la misma manera que me sentí apercibido por lo que no fui ni debí haber sido.
La marea de los que no existieron jamás podrán perturbar mi ruta ni mi planeo.
Nada mas fácil que cruzar un río seco en pleno arreo. Es qué no veis lo que yo veo?
Es sólo una canoa en un lecho muerto, tan difícil es entender el sentido de lo nuestro?
No veo, no siento, no lucho, no sufro, no sangro y no espero.
Cruzo hasta la otra orilla esperando encontrar el nido abierto.

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