
Cómo un iluso comencé el descenso,
Creí que podía apagar mi fuego con más fuego,
Sólo conseguí cenizas que palpitan,
Se retuercen en remolinos sin destino,
Se buscan queriendo volver a ser,
Pero ya es tarde,
Intenté infructuosamente,
Como el fénix,
Pero todo fue en vano,
No pude retornar desde las llamas,
Tampoco te encontré allí abajo,
Y quedé atrapado para siempre,
Sin la llave salvadora del infierno.
De tanto jugar con fuego, era previsible que terminaras incendiado
ReplyDeleteBueno, incandescente
ReplyDeleteDonde hubo fuego...
ReplyDeleteFuego y alcohol, mala combinación
ReplyDeleteNo se puede ir encendido detrás de un amor perdido
ReplyDelete¿por qué estás incendiado? ¿quién te prendió fuego? solo vos lo sabés y yo no quiero saberlo.
ReplyDeleteCuando pasa el tren, a veces conviene dejarlo seguir
ReplyDeleteNunca dejes el tren seguir.
ReplyDeleteSi lo haces, puedes quedarte perdido...
No te detengas en la vida
Camina o vé en tren
pero nunca te detengas
porque si lo haces, dejarás de soñar contigo mismo...
Cuando pasa un tren, lo miro respiro el aroma del humo que me invade
Y entre sueños y lágrimas
me dejo llevar por el olvido,
Olvido de un tren que viví en mi vida
Y que no está más conmigo