Sunday, August 21, 2005

Mi atlas de anatomía


Cuando escribo, Galileo y Copérnico son unos ignorantes, porque el centro del Universo para mi es la Tierra, el Sol sólo sirve para acalorarnos de vez en cuando dando vueltas alrededor nuestro, y la Luna es un constante estímulo a nuestras historias de Amor y de Muerte. Cuando escribo, así mismo cuando hago el amor es mi corazón el que piensa, el que palpita, se pone frenético y retumba hasta traspasar ambos cuerpos. No me imagino las neuronas y sus neurotransmisores dirigiendo actos tan sublimes. Has visto una neurona aumentar de tamaño y latir al compás del sexo? A mi sólo me late la sien cuando tengo bronca y algo me pone furioso, pero igual es producto del aumento de la presión de mis venas porque el corazón quiere explotar de furia. Obviamente, nunca se me hubiera ocurrido expresar estas teorías en las clases de fisiología porque todavía estaría cursándola. Por ahora, dejadme creer en el corazón como centro de mi universo, dejadme pensar que mi sangre por momentos transmigra en palabras, es más, creo que así como Flaubert escribió su "Diccionario de los lugares comunes", salvando las abismales distancias, voy a tratar de escribir mi Atlas del cuerpo humano, reemplazaré los glóbulos rojos por las consonantes, los blancos por las vocales, y veré que sorpresas me depara mi imaginación. Obviamente en ese diccionario tendrán forma física el alma y el espíritu, fuente de inspiración de millones de historias.

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