Wednesday, March 22, 2006

Marzo 22: a cuarenta y ocho horas de la peste


Son las 0.15 del 22 de marzo del 2006, a sólo cuarenta y ocho horas, a sólo treinta años. 22 de marzo de 1976, seguramente a las 0.15 dormía, no recuerdo pesadillas, si sueños alterados, sombras, regresos con cuidado. Ese año había decidido cursar la facultad de noche porque trabajaba durante el día (en realidad era tarde - noche). A cuarenta y ocho horas sólo era cuestión de acertar el momento, ya nadie dudaba que el gobierno caía (quizás ya estaba en el suelo, lo que nadie esperaba es que el Pueblo cayera, y fuera pisoteado por la banda más nefasta que asoló nuestro país). ¿Cómo se podría pensar que eran la única salida, en qué cabeza cabía que podrían ser solución? En muchas, y si miramos hacia atrás era como ir a pedirle a hitler que nos salvara de musolini...El pájaro gigante se ocultaba tras la nube, la sombra escondía más sombras, traía el terror a bordo y la miseria era su copiloto. La pestilencia avanzaba lenta pero inclaudicable, el plan estaba terminado, el sobre se estaba cerrando y a punto el sello de caer encima. Mientras, cientos de Hebes, de Estelas, de Azucenas compartían con sus hijos los últimos mates, sin saber que serían los últimos...La sangre corría por Latinoamérica, aquí faltaba oficializarse. 22 de marzo de 1976, 0.15 horas, a dos días del infierno, 22 de marzo del 2006, 0.15 horas, a treinta años y dos días de la infamia, con los ojos rojos, inflamados por contener la rabia, con el cuerpo hirviendo queriendo cubrir treinta mil cuerpos, con la mente en blanco, ya sin sueño, pensando mil cosas a un mismo momento, para no quebrarme en medio del desierto. ¿El mal? El mal tiene nombre, todos lo sabemos...

1 comment:

Pato Grovas said...

Era una nena y me gustaba el juego, andaba de casa en casa, dormia en diferentes camas, camas amigas, hermanas diria yo, pero algo sin saberlo se habia clavado en mi corazon para siempre, quizas era el miedo en los ojos de mi madre aunque hacia lo imposible por no transmitirmelo o la culpa que sin dudas sentiria mi padre pensando en el riesgo que estabamos corriendo, justo nosotras que eramos lo que mas amaba en su vida....no papa no estes triste nosotras estamos bien un hombre debe jugarse y luchar por lo que cree justo y nosotras estamos para acompañarte siempre....
Hoy todavia les temo y los odio lo unico que me da orgullo es saber que si alguna vez nos persiguieron es porque somos muy distitntos a ellos y eso si es muy bueno.Pero no es esto lo que que me gustaria que quede sino lo feliz que me siento al poder escribir hoy libremente y decir a quien quiera escucharlo lo orgullosisima que que estare siempre de mis viejos cosa que sus hijos no sentiran jamas.y por ultimo agradecer a la vida que me regala las palabras de este poeta que no olvid y que nos permite sentir, recordar y llorar con cada frase porque lo necesitamos mucho para poder sanar algun dia!!! sin olvidar ni por un minuto a los que tanto lucharon y ya no estan!!! Gracias Kohan!!!