Wednesday, March 22, 2006

La semana de marzo de 1976, día 19



19 de marzo de 1976. El clima enrarecido presagia una tormenta, alguien en Ford, se frota las manos, se vienen muchos pedidos, "EL Falcon", que alguna vez representó una familia alegre y feliz en una TV blanco y negro que recién comenzaba sus primeros pasos, pasaría a venderse más de lo que ya se venía vendiendo "al mismo comprador pero oficialmente", al mejor comprador "el estado". A comprar mucha pintura verde, a reforzar la líneas de montaje. Trajes oscuros y lentes negros se empezaban a transmutar en trajes verde oliva, azules y celestes, de combate. Las siglas iban a cambiar "AAA" por "FA". A las puertas de los cuarteles una sociedad se iba a ensuciar como nunca con cada golpe que pegaba, quizás no lo veía, pero sus puños se teñian de sangre invisible que con el correr del tiempo iría apareciendo para no borrarse nunca. La sociedad pudiente, cómplice, empezaba (o continuaba) extensas reuniones sobre el futuro de la torta. Sin velitas, sin velatorios, porque no se puede velar lo que no se encuentra.

Tuesday, March 21, 2006

¿Por qué?

Irse,
adonde
porque?

No estar,
ser un recuerdo,
un pensamiento,
un pedacito del alma de alguien.

Te vas,
no se donde,
quiero creer que a un lugar mejor,
porque?
porque tu cuerpo sufre,
tu alma necesita libertad.

No voy a volver a verte,
pero siempre,
serás,
mi más hermoso recuerdo,
la parte más dulce de mi alma,
mi amiga, mi hermana,
una luz entre tanta oscuridad...

Roxana Sella, 23 marzo 2006

Sunday, March 19, 2006

Clementina

Muertes y más muertes,
en cada rincón,
en cada calle,
en cada esquina.

te vas,
estás muriendo,
mi fuerza ya no sirve,
no puedo levantarte.

muerte,
dormir,
soñar,
tu vida eterna en mi
recuerdo.

Roxana Sella, 19 de marzo

Saturday, March 18, 2006

La huída

Tuve pesadillas, lo se, no las recuerdo pero lo se. Me levanté rápidamente sin hacer ruido, creo que había mas gente en esa casa, una casa que no reconocía, con gente que desconocía. Hasta tuve que soportar un cuerpo de mujer semidesnudo que se refregaba contra el mío. Me vestí con lo que encontré a mano, tomé el dinero que había arriba de la mesa, por suerte la llave estaba puesta por lo que no tuve que buscarla, abrí, cerré, puse doble vuelta de llave, seguro los de adentro tenían, bajé por las escaleras y salí a la calle. El reloj que tenía puesto indicaba las 5 de la mañana. Todavía era de noche, hacía frío, y ahora? A la derecha o a la izquierda? A la izquierda me dije, en dirección al tránsito automotor, la calle era ...Medrano, decía el cartel, estaba al 900, bueno busquemos el 100, el 0, aunque no creo que exista ese número de casa. Hacia allá vamos, y después? Solo, con frío, en una ciudad desconocida, en una calle desconocida, con desconocidos que me cruzaban y me saludaban (como el canillita de Medrano y...Guardia Vieja, que ya había empezado su trabajo y me preguntó si no me llevaba el Clarín, por las dudas le dije sí, cuando intenté pagarle me frenó, deje, lo anoto, y agregó : ¿se cayó de la cama?. Le sonreí por respuesta y seguí mi marcha, hacia el nacimiento de Medrano)

Thursday, March 16, 2006

Un espejo mentiroso


De golpe me encuentro con él, me devuelve la mirada, parece querer burlarse de mí haciendo los mismos gestos, me provoca, me irrita a tal extremo que atino a descargar una trompada de bronca en su boca. Resiste, ni sangra y a mi me duele la mano. Vuelvo a golpearlo con furia y ni se inmuta, ahora me duele más. Cerdo, no te saldrás con la tuya!! Tomo una silla y con toda mis fuerzas se la arrojo en la cara, ...ahora sí,...se quiebra, se desmorona, se astilla en mil pedazos y sólo quedan restos de él que ya no se burlan, un cacho de oreja, apenas un brazo, media pierna y un mechón de pelo que flota cómicamente y sin sentido. No se quién sos, pero conmigo no se juega. me doy vuelta y vuelvo a mi pieza sin siquiera mirar lo que queda de él, lo que hace, si es que hace...¡Qué tipo mas arrogante!, se lo tiene merecido...
Me vuelvo a acostar, son recién las tres de la mañana, tengo mucho sueño y quiero despertar temprano para ir a...a dónde?

Wednesday, March 15, 2006

¡Sorpresa!

Despertar es una forma de expresar el abrir los ojos después de una horas sobre la cama. Me levanté pesadamente y fuí inmediatamente a la cocina para repetir la rutina diaria de todas las mañanas. Allí me ocurrió algo raro e inesperado, no recordaba cual era esa rutina...Igual el hambre y sed me llevó a intentar algo. ¡Qué ganas de tomar un chocolate caliente! Abrí la alacena pero no pude encontrar chocolate, había café, azúcar, fideos, y otras yerbas (menos yerba). Bueno, tendría que prepararme un café. Cuando estaba en medio de los preparativos unos gritos provenientes de la casa me asaltaron, seguí el sentido de las voces, y al abrir una de las habitaciones encontré con sorpresa que no estaba solo, dos chicos de aproximadamente diez(?) años se reían y jugaban mientras me decían: "hola pa, cuando nos traés la leche?". Creo que mi parálisis fue instantánea y los debe haber asustado porque dejaron inmediátamente de jugar y me miraron en forma extraña, pero una pregunta me recorría el cuerpo y retumbaba dentro de mi ser con todas sus fuerzas: ¿de qué diablos me estaban hablando y de dónde salieron esos chicos?

Monday, March 13, 2006

Cuando el alemán golpeó mi puerta...

Empezó como empiezan todas las cosas, por el principio.
Llegué al lugar indicado, toqué timbre y al aparecer la persona no supe que decirle,
Quién es este tipo me pregunté? De dónde obtuve esta dirección?
El pareció conocerme enseguida porque me abrazó y me invitó a pasar.
Yo dudé, desde chico me dicen: no entres a la casa de un desconocido y me fuí.
Me guió el instinto, la suerte, o algún angel guardián mientra divagaba en mil y una cosas y perdía esa única cosa que me había llevado allí.
Al llegar a casa luego de horas de deambular por calles conocidas y desconocidas al mismo tiempo, me tiré sobre el sofá, extenuado, y me dormí hasta el día siguiente.
Al despertar fijé mi vista en la foto de la mesa, tenía un epígrafe bien claro que decía: "Para Sergio con cariño de papá" y estaba yo abrazado con el señor extraño que me había atendido.
Cerré los ojos y volví a dormirme. La pesadilla recién estaba por comenzar.

Saturday, March 11, 2006

Dependiente

Hoy si, feliz día,como ayer, como mañana, te amo, te necesito, no hay sueños sin tu existencia, necesito tu aliento para seguir respirando, necesito tus ojos para encontrame a mi mismo, necesito tu cuerpo para continuar viajando. Soy dependiente, para qué negarlo, soy tu siamés que palpita a través de tu corazón, respiro escondido en tus pulmones, tengo tu útero por morada, cálido, húmedo, acariciante. Mujer, no puedo desprenderme de tu abrazo y quisiera, llegado el momento, irme antes, sería insoportable seguir viviendo en tu ausencia.

Wednesday, March 08, 2006

8 de marzo


Feliz día de la hipocrecía, a las torturadas, a las sometidas, a las mutiladas, a las violadas, a las desplazadas, a las sin derechos, a las ignoradas, a tantas que son mayoría, a las Azucenas, a las Tejerinas, a las Soledades, a las perseguidas desde el comienzo de la historia que nos cuentan, no mas mentiras, no mas basura, si elijo un día, no será este, para mis diosas, elijo mil días, yo hoy siento vergüenza, por tanta beatería.

Tuesday, March 07, 2006

La piedra en el camino


Golpeó mi pié con fuerza denodada,
Quebró mis huesos sin pestañar,
Hundió el puñal hasta el infinito,
Masticó las espinas una a una,
Escupió mi frente sin gloria ni olvido,
Mató mi muerte con cruda fineza,
Furció en el tiempo las viejas palabras,
Y al darse vuelta,
Desprendió el anillo.

Sunday, March 05, 2006

LA ESTATUA DE LA PLAZA CUENTA UN CUENTO


Plazas, lo que se dice Plazas, hay en todas partes.
Plazas grandes, plazas chicas, placitas, plazoletas. Las hay con árboles frondosos y de hojas perennes que en el invierno no dejan pasar una gota de sol y te morís de frío. Hay otras con solo arbustos, muy decorativos pero de tan poca sombra que, cuando llega el sol de enero, te asusta cruzar la plaza, porque hay hasta espejismos.
Hay plazas con historias y otras donde nunca pasó nada importante.
Hubo plazas donde estallaron revoluciones y luego resultaron ser el lugar elegido para decapitar a los revolucionarios. Hubo otras, de por aquí cerca, que congregaron multitudes y donde nacieron líderes. De esas plazas, se dice: “por aquí pasó la Historia”.
En todas ellas, seguro había estatuas, o al menos un monumento o un monolito, que son primos de las estatuas. Y si no, al menos hay una placa puesta en algún lugar visible. Lo que una plaza o plazoleta que se precie de tal, no puede dejar de tener, es un buen nombre, que generalmente debe tener coincidencia con la estatua. Por ejemplo, si la estatua es de Saavedra, la plaza se llamará Plaza Saavedra. Yo me imagino el despelote que se podría armar en la Plaza Saavedra si pusieran la estatua de Moreno. —¿Cómo era aquello de “ningún argentino, ni ebrio ni dormido...”?— La estatua es muy importante en una plaza. No por nada esos monumentos fueron testigos de momentos que resultaron transformadores de la vida de la Humanidad... ejem!
Y esto yo lo sé muy bien y casi como en carne propia, porque resulta que yo soy la estatua de esta plazoleta. Pero no esperen que les diga mi nombre. Me hicieron una estatua, (contra lo que resulta común), por haber sido siempre muy modesto y muy sencillo. Nunca me gustó alardear. Y menos ahora, que soy de piedra.
Por suerte y para mi gusto, en esta Plazoleta que a mí me tocó patronar, no pasó nunca nada. Y menos la Historia.
No es más que un paseo rutinario. Aunque debo admitir que a veces se convierte en un sitio encantador, por las múltiples posibilidades de sus encuentros, sobre todo en las pequeñas cosas cotidianas. Y debo admitir que por mi ubicación, aquí arriba, sobre este pedestal, veo cada uno de los rincones de mi Plazoleta.
Por ejemplo hoy, el primero en llegar, como todos los días, fue el Sol. Había tenido que apurar su ingreso para adelantarse al jubilado más madrugador de la zona, don Francisco que, con sus dos pichichos, luchaba con Febo todos los días por ganarle en la tempranería, pero perdiendo siempre, doy fé.
Y por supuesto, casi junto con el Sol llegó la sombra, ubicándose bajo los tres o cuatro grandes árboles y muchos arbustos que le daban carácter, belleza y frescura a mi territorio.
Entretanto las palomas, habitantes de todos los recovecos que pudieran imaginarse en los aleros de las viejas casas circundantes, asociadas al sol, se autoconvocaron sobre los canteros para revolver con sus patitas las areniscas mil veces rascadas y vueltas a rascar buscando encontrar la partícula mineral desechada ayer u olvidada quizá en el día anterior. Las palomitas abandonaban de a ratos ese trabajo para escarbarse el plumón del buche o, coquetas como niñas, hurgar con el pico en la rabadilla, en busca de la cosmética con que aceitar cuidadosamente su plumaje.
Eran coquetas, sí, pero también solían pasarse de confianza, cuando alguna de ellas venía a posarse sobre mi hombro, a lo mejor para alardear ante las demás por su amistad con la estatua. Cuando les tocaba ensuciarme, invariablemente la palomina daba contra esos libros que me habían colocado en la mano y sería la futura lluvia la encargada de limpiarme cuidadosamente.
La vida en la Plazoleta se iniciaba así, de manera apacible, todos los días, como en un ordenamiento sabiamente aprendido. Lo que iba a suceder hoy, por tan repetido, por tan cotidiano, no podía diferir mucho de lo visto ayer, o anteayer, o cualquier día de la semana o hasta del mes pasado. Si había un cambio era mínimo y al reiterarse al día siguiente y al otro, ya iba camino a hacerse cosa acostumbrada, a incorporarse a esa historia, al viejo relato de todos los días que no le causaba extrañeza al sol, ni espantaba a las palomas, ni sorprendía a los perritos de don Francisco, ni molestaba a nadie por allí. Cosa que a mí no me venía nada mal.
Y enseguida les tocaría el turno a los pájaros que antes del amanecer ya habían salido de sus nidales en los árboles y que ahora, en la media mañana, algunos de ellos, los más apurados por sus urgencias del nido o de sus pichoncitos, empezaban a regresar.
Así dibujaban caprichosas líneas en el aire, giros y contragiros de una danza sin principio ni final, bellísima, en una coreografía indescifrable, creación colectiva de miles de pájaros multiplicada por miles de mañanas, con la música del tiempo infinito. Aquel concierto de sonidos y formas comenzaba sin que nadie se hubiera dado cuenta de su inicio y terminaría, indefectiblemente, de la misma manera, cuando la naturaleza supiera cómo empalmarlo en la adecuada continuación.
Y debo confesar que tantos giros y tantos movimientos a veces me producían mareos —un antiguo problema de cervicales— y me costaba un momento adecuarme a todo y serenarme. Y eran estos los únicos momentos de cierta zozobra que me sacaban de la placidez y de la rutina.
A esta altura don Francisco ya estaba cansado de pelearse con sus cachorros, pudiendo y no pudiendo desenredar las correas, protestando en voz alta y en voz baja, retando airadamente y también con cariño a sus mascotas y también a los otros perros callejeros que se le arrimaban, pero cuidando de que su enojo no fuera advertido por sus colegas de la clase pasiva, como esos dos viejos pelados tan callados que siempre venían juntos y se sentaban en un banco más allá, más al sol y allí se quedaban quietos y casi como dormidos, largo rato, antes de retornar a su sombra y seguir adelante con sus misterios propios y con el peso de su ancianidad.
Y mientras el Sol seguía subiendo, se produjo como siempre el ingreso de los nuevos visitantes. Poco antes del mediodía se reunieron como siempre tres o cuatro chicas, las más bonitas de mi plaza, todas con sus delantalitos blancos con encaje de puntillas sobre sus uniformes celestes de empleadas de la clase pudiente, ejerciendo el simpático oficio de niñeras. En las sillitas rojas o azules, con ruedas cromadas y brillantes conducían a los bebés que necesitaban del aire y el solcito para abrir rápido el apetito para su mamadera del mediodía, que traían con su temperatura conservada y listas para que los pequeños las engulleran trago a trago, casi sin respirar, provocando la risa de las chicas ante semejante glotonería.
Y después de los conciertos de provechitos tan festejados, mis chicas favoritas tenían el respiro esperado, ese momento inigualable, como un recreo largo, para ellas, para el intercambio de experiencias y de ilusiones, ganadas en su tiempo libre. Habían sido veinticuatro horas de espera desde el último encuentro. Habían guardado fielmente el recuerdo de sus mínimas cosas, tan momento único, tan propiedad privada. Tan lindo instante para compartir con las amigas, para contarse lo que siempre las chicas tienen para contarse, cuando se es mujer y joven y sobre todo cuando se es tan dependiente de lo que una sola pueda hacer, apenas, por una misma.
Y todo entre risas, con el bochinche del impulso de las emociones empujando las palabras, mientras que allá en su banco, don Francisco parece haberse quedado tranquilo por fin y los perritos se acucharon bajo el banco, durmiendo todos una siesta anticipada.
Eran así las cosas en mi territorio. Nunca pasaba nada. A lo mejor eso: ser tan tranquilo, era lo trascendente. Pero era ahora, por el momento del mediodía, cuando podía aparecer algún rostro distinto, quizá algún personaje no previsto en el orden cotidiano. Como hoy esas dos señoras mayores a quienes los trámites realizados demoraron en la zona y eligieron bien esa sombra y ese banco para descansar un rato, analizar lo realizado y hasta quitarse por un momento ese zapato no totalmente ablandado, buscando el alivio esperado y necesario.
O como recién, este señor, de pesado maletín, quizá vendedor de alguna cosa, a quien la demora en las ventas o un cliente demasiado detallista le atrasó el paso. Finalmente al vendedor le resultó más cómodo elegir ese banco en el centro de la Plazoleta, allí, tan cerca de mí que me obliga a hablar un poco más despacio. Lo veo sacar del maletín un paquetito, extraer cuidadosamente un emparedado del envoltorio, y dedicarse con placidez a disfrutar su almuerzo, que hoy parecía venir un poco retrasado. Pude advertir también que, mientras comía, se dedicó con calma a observar el vuelo de los pajaritos, o descubrir con una sonrisa el tranquilo sueño de don Francisco y a los cachorros, que cada tanto le ladraban al patrón y también, quizá sin darse cuenta, a desparramar en ese lugar algunas migajas que las palomas miraban con avidez esperando atentas en sus privilegiados puestos de observación.
Pero de todas maneras, esos detalles distintos, esas apariciones extrañas, ya estaban incorporados en el paisaje total de la Plazoleta. Aunque no fueran cotidianas, cada tanto había señoras que hacían una pausa en esos bancos y también resultaba familiar y hasta de agradecer, que un vendedor compartiera su almuerzo con nuestras palomas. Esas apariciones no era posible colocarlas en la página de las cosas sorpresivas.
Pero a esta hora, los habitantes naturales de la plazoleta eran otros, como estos chicos del turno de la mañana que a la siesta se escaparon a jugar a cualquier cosa con sus amiguitos. Aquí disponían de un espacio para juegos con un par de hamacas y una barra fija. Pero la verdadera reina era una pelota que siempre llegaba bajo el brazo de alguno de los chicos. En un cuadrado chiquito que quedaba entre los juegos, ya pelado el césped por tantas corridas y frenadas, la pelota convocaba y según cuántos chicos fueran el partido sería “a la cabecita” o “tres contra tres” o a veces, si se arrimaba alguno más, hasta un verdadero picado. Y allí estarían los chicos un buen rato, hasta que la hora, o las ganas, o alguna madre, los llamaran para comer algo, la leche y el pan con manteca seguramente. Y así, tan de repente como habían llegado, desaparecían, con los cachetes enrojecidos, saludados esta vez por los ladridos de los cachorros de don Francisco, inquietos ahora y toreando, sobre el banco. Que eso sí me estaba sonando a distinto, por lo menos.
Pero el turno era ya, para el regreso de los pájaros. De improviso, por un lado u otro de la plazoleta, a medida que la tardecita empezaba a ganarle al día, volvían del campo las bandadas que al despuntar el alba habían volado hacia su trabajo diario de buscar comida. Era de verse el apuro de ingresar cada cual a su árbol y ya dentro de cada árbol, cada cual a su rama.
Y junto con el regreso de los pájaros, llegaba el momento que gratificaba mi papel de estatua y mi permanencia de vigilante, de patrono y protector. Era, lo digo sin tapujos, mi instante preferido, donde la vida me recompensaba, mostrándome y convirtiéndome en espectador privilegiado, del instante mágico en el encuentro de los adolescentes con el amor. Cualquiera que pudiera advertir el movimiento de la placita se daría cuenta ahora para qué y por qué los arquitectos que construyen placitas colocan tantos bancos. Esos bancos, que durante casi todo el día permanecen vacíos, a cualquiera se le hubiera ocurrido que eran elementos decorativos. Pero no, ahora se veía su razón de ser, su utilidad. Poco a poco los bancos de mi plazoleta se fueron ocupando. Al principio, solo chicas, con delantales, con libros, de dos, de a tres, generando un bullicio creciente de charlas, compartiendo chicles, masitas, bromas y risas.
Hasta que después fueron llegando, quizá más callada y hasta más tímidamente, y quizá también en menor cantidad, los muchachos, también con libros, sin desmentir para nada su estado colegial, de la secundaria, que a esa hora acostumbraba a soltar a su libre vuelo los turnos de la tarde. Y entonces ya casi no quedaron bancos desocupados. Algunos chicos caminaban por los veredones, iban y venían, hasta que, poco a poco los grupos comenzaron a transformarse, a hacerse más pequeños, hasta que fueron achicándose y redujeron su expresión hasta el mínimo grupo de una parejita, sumado a otra y a otras muchas parejitas, que duraron lo que un soplo, a tal punto que así, tan velozmente como se habían armado, fueron rápidamente desapareciendo del paseo. Hasta que de pronto, sin que nadie avisara nada, la plazoleta quedara nuevamente desierta.
Casi desierta, decía yo, que ya no podía estar con mi inquietud, por ese casi. Fue llegando la noche y minutos después, cuando el cerrajero cerró su negocio y cruzó la placita para regresar a su casa, se encontró a don Francisco, ya frío y a sus dos perritos ladrando, alarmados y tristes, desconcertados.
Luego, nada más que la campana de la Iglesia llamando a misa de Recordación. Y una sirena en la noche. En tanto yo seguía pensando que aquí, en mi plazoleta, son pocas las cosas que pasan.
No pasa la Historia, es cierto, pero pasa la vida.

Gullermo Gazia
La Pampa

Tuesday, February 28, 2006

Llamarse a silencio

¿Qué significa?
¿Cerrar la boca para no emitir sonido?
Imposible si los ojos siguen abiertos.
¿Cerrar la boca y los ojos para no seguir gritando las miserias vistas y por ver?
Imposible si el olfato sigue despierto.
¿Cerrar la boca, los ojos y abrocharnos la nariz para no percibir el olor a mierda?
Imposible si las manos pueden tocar.
¿Cerrar la boca, los ojos, abrocharnos la nariz y amputarnos las manos para no percibir los relieves?
Imposible si las piernas pueden seguir y hacer ruido al caminar.
¿Cerrar la boca, los ojos, abrocharnos la nariz, amputarnos las manos y las piernas para no tropezar con la piedra que nos pusieron en el camino?
Llamarse a silencio es morir en vida.

Monday, February 27, 2006

Si necesito...


Estar dormido para recordar tu rostro,
Soñarte volando para percibir tu celo,
Cerrar mi olfato para ver tu aroma,
Escudriñar el cielo para oler tu brillo,
Cavar la fosa para encontrar tu sexo,
Cruzar el lago para humedecer mi cuerpo,
Saltar el abismo para tocar el cielo,
Planear de frente para volver a hacerte,
Serrar mis manos y así palpar tu frente,
Es que te he perdido,
Me has perdido,
O somos dos ausentes.

Sunday, February 26, 2006

El Marqués retorna a mis pesadillas


Me despertó sin aviso,
Quebró mis sueños y me puso en pié,
Me obligó a lanzar mi última comida,
Como expiando mi reciente pecado,
Son la tres, ten piedad, le dije,
Es la eternidad, me contestó,
Y el tiempo tuyo se acaba,
O piensas jugar conmigo por siempre?
Yo ya soy inmortal, me dijo,
A tí aún te falta, y a este paso...
No me perturbes en mi locura, le rogué,
No juegues con mi nombre, me escupió impiadosamente,
Lavé mi orgullo y empecé a temblar,
Muy bien me dijo,
Veo que vas entendiendo,
Ahora ya puedes dormir tranquilo,
Pero atento! Te vigilo el sueño y la próxima
Expulsarás hasta el alma...
Allí sonreí por dentro,
No reparó que la había perdido hace un largo tiempo...

Enigma

Intuí tu llegada,
Sufrí tus silencios,
Miré tus ojos en busca de la nada,
Ansié encontrarte y te perdí por siempre,
Esperé tus gozos y
Lloré hasta el amanecer.

Atemporal

Destiempo
Fuera de tiempo
En otro tiempo
Antes de tiempo
Después de tiempo
Lejos del tiempo
Cerca del tiempo.

Mi tiempo es destiempo
Mi vida es destiempo
Mi camino va en destiempo
Fuera,
En otro,
Antes,
Después, lejos, cerca…
Siempre buscando estar en un lugar,
Siempre llegando muy tarde,
O muy temprano,
Siempre en contra de las agujas del reloj,
Siempre llorando,
Siempre riendo,
Siempre en destiempo.
Roxana Sella
05/09/2005

Los tiempos del gusano

Ya no hay horarios,
Todo surge en cualquier momento,
Es un inquietante mareo oscuro,
Un sudor recorriendo mi cuerpo,
Una puntada en medio de la frente,
Me pregunto…
Me dejaste vacía y sin nada?
Porque creí palabras falsas!!!,
Mi vida contra la pared,
Los gusanos no aman,
Se alimentan de los demás,
Son vampiros que nos dejan sin sangre,
Sin una jodida gota de sangre,
Que me haga saber que estoy viva.
Roxana Sella
03/09/2005

Saturday, February 25, 2006

Regreso


He vuelto,
Siempre vuelvo,
A veces camino hacia atras sobre mis huellas,
Como queriendo desandar lo andado,
A veces a contramano queriendo escribir una nueva historia,
Pero no hay sentido ni razón,
Mi destino es mi cruz,
Mi cruz mi calvario,
Mi calvario mi vuelta,
He vuelto,
Siempre vuelvo,
Aunque sea en sueños...

Saturday, February 11, 2006

Quisiera poder comprender

Quisiera poder comprender,
El por qué de los desvíos,
Los caminos hacia ningún lado,
Las camas vacías,
Los zapatos equivocados en el lugar equivocado,
Las piernas sin fin y el fin de tus piernas,
Las puertas cerradas a medias,
Las medias colgadas de la puerta,
Los olores que no percibo pero me persiguen,
Los olores que persigo pero no me perciben,
El velo de tus ojos negros,
El por qué del negro de tu velo,
Mi ceguera empecinada,
Y el infierno de tu mundo,
Que no es mi mundo,
Pero es mi infierno.

Wednesday, February 01, 2006

Amor, una palabra en singular

Buscando respuestas donde no las hay,
Creí encontrar una que no buscaba,
Que pensaba conocía y había explorado en todas las dimensiones.
Dibujé las estrellas con distintos nombres,
Exploré el Paraíso con distintas compañeras,
Me sumergí en el abismo de las pasiones sin saber nadar,
Emergí cual un delfín en medio del océano,
Y cuando estaba en el aire...
Comprendí...
Amor,
es de uno solo,
Es singular,
Es personal,
Cuando hay dos, es otra cosa,
No está definida aún,
O al menos no conozco la palabra,
Pero Amor,
Es singular,
Es de uno solo,
Para quién, por quién y para qué?
Esa... es otra historia...

Poseída


Pienso en tus ojos
Y te encuentro dentro de mí.
Puedo escucharte reír,
No te conozco,
Será por eso que puedo pensarte?
Perfecto,
Para mí.
Perfecto,
Para vos.
Historia de caricias al alma, eternas, cosquillas infinitas,
Miradas intensas, ojos que brillan.
Será por eso?
Puedo compararte con la luna,
Misterioso ser lleno de magia, que enciende en la noche la luz más perfecta.
Hoy estás acá,
Por capricho del destino,
Nuestros ojos se encontraron,
Nuestras manos se unieron,
Nuestros pensamientos están conectados.
Lo bueno dura poco,
Vale la pena vivirlo?
Estoy viva, respiro y sueño,
Te busco y estás en algún lugar.
Mi mundo dejó que entraras y abrió sus puertas de par en par,
¡me despertaste!
Solo puedo agradecerte,
Porque mi mundo esta siempre a punto de caer,
Y hoy está sonriendo.
Un ángel me despertó,
Un ser violeta me abrió los ojos.
Y me digo, basta, viví, loca, viví.
24/09/05 - Roxana Sella

Derrumbe

Luces en el aire,
Miradas pérdidas,
Buscando,
Buscándote.
Sin razón.
El mundo cayó.
Yo caí con el,
Y siento soledad y frío.
Siguen inalterables esas miradas perdidas,
Buscan lo que no existe,
(¿Lo que nunca existió?)
Porque el día se hace noche eterna,
Porque las luces se pierden en el aire.
Y no hay suspiros,
No hay ruegos,
Nada vale,
Todo se quiebra y cae,
C
A
E
04/09/2005 - Roxana Sella

SANCAMALEON

Vuelven los pensamientos lejanos.
Sigo siendo la misma aunque pasen mil años.
No aprendo?
Me conformo?
Llena de errores y lágrimas,
El círculo no cierra.
La luna me enmudece.
Tropiezo con la misma piedra.
Preguntas sin respuestas.
Llevate todo,
No me dejes nada,
Llevate mis sueños,
Llevate mi alma,
No me dejes nada.
01/09/2005 - Roxana Sella

Secuestro

Llevate todo de mi
Mi alma y mi piel
Y no dejes nada aquí
Que me haga acordarme de vos
Vos, vos, vos.

Roxana Sella

Sunday, January 29, 2006

?


Nunca has visto un jazmín con espinas?
Yo si,
Nunca has oído cantar a una piedra?
Yo si,
Has creído alguna vez en poder volar sin alas y despierto?
Yo si,
Has visto pasar la muerte y preguntarte la hora?
Yo si,
Recuerdas el momento de tu nacimiento?
Yo si,
Crees que algún día el Sol se ocultará por siempre?
Yo si,
Has conocido a una mujer o a un hombre que nunca te decepcione?
...............

Saturday, January 28, 2006

La casa de la puerta fucsia - Una mañana especial


Al despertar después de una noche llena de ruidos proveniente de la casa de al lado (totalmente tapiada y con una puerta color fucsia dibujada) miles de extraños pensamientos vinieron a mi mente. Lo que estaba pasando merecía una reunión urgente de la barra. Apuré el desayuno y partí en busca del resto. Al principio me trataron de loco y alguno hasta aventuró si no había empezado a fumar de esa yerba rara que vendía el negro Ortiz, y que había provocado una terrible descompostura en Fito una vez que la había probado. Luego de jurar por la vieja que no había ingerido nada extraño todos decidieron acompañarme hacia la casa e inspeccionarla detenidamete. Al principio no encontramos nada raro pero al mirar en detalle la ventana (que también habíamos pintado, pues toda casa amerita una ventana) encontramos como huellas en los vidrios ficticios, lo extraño que no parecían pintados pues intentamos borrarlo hasta con agua ras, y lo único que logramos fue borrar la pintura blanca de los supuestos vidrios, (le habíamos hecho un marco de simil piedra, bisagras de madera azules, una persiana azul cerrada y hasta le dibujamos una maceta con algunas flores amarillas) pero debajo del supuesto vidrio quedaba ahora mas nítido la marca de una mano. Nos miramos entre todos y como una sensación de electricidad recorrió todo nuestro cuerpo, y fue mayor el estupor cuando de golpe desapareció la huella de la mano. Fito dijo: debió haber sido el efecto retardado del aguarras. Si, seguro, dijimos todos (pero nadie creyó lo que decía). Para descomprimir la situaciòn decidimos ir a tomar un helado a lo del tano mientras recorrimos las dos cuadras en completo silencio.
Solo Fito tiró al pasar: ¡ Qué grande el tano Roma al atajarle el penal a Delem!. Frase que en otro momento hubiera ocasionado una respuesta apasionada de mi parte (todos vimos que se adelantó para atajarlo), quedó flotando en el silencio.
Al llegar a la heladería saludamos a los padres del tano, yo me pedí mi clásico de crema rusa y limón (eso lo heredé de mi tío Mario) y me tomé el helado en silencio.

Volverán


Volverán las oscuras golondrinas,
Con sus tanques y misiles a matar,
Golpearán puerta a puerta,
Y familias enteras violarán,
Pisarán con sus bastones,
Con sus botas otras huellas dejarán,
Romperán muchos cristales,
Y en las casas una a una robarán,
Porque el hombre por natura así será,
Destructivo, mal nacido hecho del mal,
Es la historia, siempre ha sido y lo será,
La miseria de los hombres nunca en su intento cesará,
Pero así como el Fénix de sus cenizas,
Los pañuelos desde el cielo caerán,
Y de vuelta, vuelta a vuelta,
En la lucha han de empezar,
Es la historia,
Triste historia la de esta humanidad,
Hasta cuando?
El planeta, Dios, o quién sea lo dirán...

Friday, January 27, 2006

Ni


No me entiendo,
Soy una torre de Babel,
Mis partes no se comunican,
Hablan distintos idiomas,
Cuando una dice Si,
La otra escucha No,
Y la tercera Ni.
Busco un código que me permita comunicarme conmigo mismo,
Y después si, trataré de que me comprendas...

O quizás yo empezaré a escucharte...


Tuesday, January 24, 2006

Volviendo a empezar, es mi destino


Diez pasos adelante,
Dos a la izquierda,
Tres para atras,
Ocho a la derecha,
Nueve hacia adelante,
Quince a la izquierda,
Nueve hacia atras,
Nueve a la derecha,
Siete pasos hacia atras,
Otra vez en el comienzo,
Y vuelta a empezar...

Friday, January 20, 2006

Hace poco y parece tan lejano...


Parece que fue ayer,
Y falta una eternidad para reencontrarnos,
O unos segundos, quizás,
No se como se mide el tiempo en otra dimensión,
Siquiera se que significa una eternidad, cuando se ha superado nuestro espacio,
Como saberlo,
Es tanto lo que igonoramos,
Tan poco lo que conocemos,
Solo se que ya no estás,
Y en mi tiempo hay un cielo que te extraña,
¿Qué raro, no?
Hablabamos tan poco ultimamente,
Pero siempre estuvimos conectados,
¿Y ahora?
Ahora, que palabra de...
Te extraño...
La seguimos, cuando se sequen las teclas...
O cuando el corazón me oprima nuevamente y me pida que te escriba.
Como antes,
Hasta pronto,...Silvia...

Mi amiga del alma...

Tuesday, January 17, 2006

Buenos día tristeza


La tristeza y la melancolía son mis camaradas,
Las recorro día a día por la huella marcada hace ya medio siglo,
No me molestan ni me angustian,
Me hacen compañía.
Un corazón triste no es un corazón enfermo,
Es simplemente eso..."triste",
Tiene remedio,
Lo que no tiene es cura.

Mi tristeza es mi sabiduría


Mi tristeza es mi fuente de conocimientos,
Mi germen de ideas,
En ella abrevo continuamente,
Y de ella me alimento.
La exploro hasta en los mas furtivos rincones,
La exprimo hasta no dejar zumo útil de sus páginas.
Yo la elijo como mi eciclopedia del entendimiento,
Nadie me obliga, es voluntaria mi elección,
Con ella he logrado indagar en las profundidades del ser,
He investigado a través de la luz y las tinieblas de las almas,
Y con ella recorreré lo que me queda de existencia.
No me tengan compasión, no la busco siquiera,
Es mi método de vida,
Es mi opción.

La tristeza no es mi derrota


No confundan, no estoy vencido ni entregado,
Sólo triste,
Cada tres segundos muere un chico de hambre,
Continuamente gente asesina otra gente por fanatismos,
En nombre de un dios inexistente,
Por ambición, cuando ya no hay lugar en sus bolsillos para más riquezas,
Por poder, como si "el poder" fuera la medicina milagrosa de la inmortalidad,
¿Inmortalidad para qué?
Por locura, estado en el cual no hay ya completa noción de las cosas y las realidades,
Donde el bien y el mal son simples figuras sin forma ni sustancia,
Y también por hambre, cuando ya el alimento pasa a ser un bien de lujo,
Cuando los vientres hinchados están a punto de explotar,
Y las palabras son solo gemidos,
Para mí, es imposible otro estado distinto al de la tristeza,
Aunque cuando llegue a casa tenga mis ángeles esperando,
Es imposible no ver más allá de mi puerta,
Cerrar los ojos a mi alrededor,
Y conformarme con tener bien a mis seres queridos,
Lo siento, no me es suficiente...

Monday, January 16, 2006

Arena


No puedo abrir mis ojos sin que me raspe la arena,
me cubra cual un manto sagrado,
me asfixie como un sifón armado,
me hiera como mil cuchillos de punta,
me penetre por todos mis poros,
me inunda las fosa nasales y llega hasta el fondo de mis pulmones,
transmutando mi aire por diminutos granos,
me convierta en un frasco de exposición de una feria artesanal,
pero no soy de vidrio,
y por eso sangro,
hasta no quedar una gota,
hasta ser un mísero muñeco, reseco,
grotesco, sin forma, relleno y amoldado a cualquier formato,
en punta, para las esquinas,
plano y chato para los pisos,
despedazado en millones de partículas ante un viento huracanado,
esperando por la pala que me amontone,
y cual cenizas después del crematorio,
del piso mas alto de la ciudad,
me disuelva en el aire y me desparrame por el mundo,
para volver a empezar y quizar despues de mil años volver a ser uno,
yo mismo.

Saturday, January 14, 2006

Estupidez


Mientras busco en la memoria los recuerdos perdidos,
Aparecen las cenizas de mis historias muertas,
Las vergüenzas vividas,
Las humillaciones sufridas en pos de un amor en vano.
¿Hay algo mas inútil que correr tras un amor no correspondido?
Sí, quedarse parado viéndolo fundirse con el horizonte,
No amar, aunque mas no sea una ilusión, un espejismo que nos juega el destino,
Cruel mancebo de esperanzas fútiles.
Un espacio mediático entre tu corazón y el mío,
Uno encendido, el otro para indagar ausencias.
¿Para amar hacen faltas dos? ¿Por qué no tres, quizás tan solo uno?
¿Es el auto amor un amor en cuatro ruedas?
Sólo los estúpidos no aman, ni dejan ser amados.
Bienvenidos al mundo de la estupidez.

Friday, January 13, 2006

Tolerancia cero


Nos ignoramos,
Nos agredimos,
Nos injuriamos,
Nos despedimos,
Nos trasladamos,
Nos expandimos,
Nos extenuamos,
Nos destruímos,
Nos estudiamos,
Nos expulsamos,
Ya no aguantamos,
No toleramos,
No soportamos,
No discutimos,
No intercambiamos,
Nos destrozamos,
Ya no hay regreso,
Ya no hay partida,
Y allá en la esquina,
Se fue la vida.

De colibrices y otras yerbas


De pronto, sin estallidos violentos, casi sin que nada se conmoviera, se hizo trizas aquella vigilia azul y apareció el sueño. Era un jardín. Todo era calmo, sin sonidos, había una nube aposentada sobre los arbustos, las flores, las hojas verdes. Parecía niebla, pero la niebla es fría y moja lo que toca. La nube era tibia y cobijaba todo. En el medio estaba mi naranjo, cerca de la pared del vecino, cerca de la ventana de mi taller. En ese sueño yo no aparecía. No estaba en ningún lugar, pero veía todo, escuchaba todo, quiero decir que no escuchaba nada porque era pleno silencio. ¿Qué hora sería? Seguro era de día, por algunas luces que se metían por algunos costados. El aire no se movía, apenas la nube se mecía suavemente en su solo flotar. Y así estuvimos, un segundo, o una vida. No había tiempo. Nada llegaba ni se iba. Las cosas no pasaban, apenas estaban. Hasta que en un momento se escuchó un plop. Un plop es una señal. Un aviso. Un anuncio. La marca de un instante nuevo. Una continuación en otro tiempo. Un plop te sorprende. Te hace prestar atención. Plop. Plop. Y entonces lo ví: en la horqueta mayor del naranjo apareció y no se entendía bien qué era eso. Era de colores, pero de ningún color. Medio verde, medio azul, medio marrón, medio gris, medio de colores y medio blanco y negro, como yo había soñado siempre antes de ahora. Era medio cuadrado, y un poco medio redondo, y como una caja y como una esfera y tenía un cartel de lucecitas que brillaban y con letras hermosas y titilantes que me puse las manos en los ojos haciendo pantalla y pude leer: “soy un grabador de sueños, soy”. Y entonces me dije: si estuviera despierto eso sería el grabador de sueños de Kohan. Pero estoy durmiendo, soñando. Y fue en ese momento cuando aparecieron, como sonámbulos, apariciones de dimensiones distintas, de galaxias o pentagramas extraños, en claves de sol nublado, por el aire que se puso espeso, por un lado un picaflor medio verde, medio azul, medio volando, medio quieto en el aire, medio libando las flores nectariosas del naranjo, y por el otro lado, paradita arriba del tapial del vecino, mi amiga la calandria, cantora, pajarito difusor, ave cantora capaz de imitar las voces de sus parientes, una especie de precursor mediático de disyoquey, y en medio de mi sueño se pusieron a dialogar, con alegría, sin prisas, pero sin pausas, conversadoras como niñas, como dice mi maestro Zitarrosa, del pago del forista Bruno. Eran dos voces, aguda la del colibrí. Grave la de la calandria. Un contrapunto de soprano y contralto, mas o menos. Y el colibricito dijo:
—Me llamo Huitzilopochtli.
—¿Cómo?, dijo la calandria.
—Huitzilopochtli, pero me dicen Huitzilín.
—¿De dónde sos?
—Del Tenochtitlán. Del país Azteca.
—Y eso, ¿Dónde es?
—Del norte. Muy lejos.
—¡Ah! Dijo la calandria. Y se quedó pensando un ratito. Y enseguida le dijo: Pero no cantás.
—No. Los guerreros no cantan.
—¿Los guerreros?. ¿No sos un pajarito?
—Sí. Pero encarnado. Antes fui guerrero. Ahora vivo solamente de día y tomo del dulce de la flor del naranjo.
—¿No te aburrís?
—No. Es mi destino. Cada cual tiene el suyo. Vos también tenés un destino, no?
—Creo que sí, don...¿cómo era?, ¿don Huitzi... cuánto?Y en ese momento, una bandada de gorriones se interpuso en el ámbito rompiendo la magia del momento. Para peor, el sueño se disolvió. Todo quedó quebrado. Pero había habido un instante, mínimo, pequeño, inconcluso, pero instante al fin, donde tres almas que nunca nos habíamos conocido antes, quizá Clodet, quizá Sergio, quizá yo, nos sentimos unidos por un aura de paz y de corazón y de sentimientos y de algo, no? Y por suerte, el grabador de los sueños había funcionado, Sergio. Mañana te mando un mail con un abrazo. Y a la Clodet también. Y a todos. (¡Qué tontera inventar estas cosas! ¡Pero qué lindo!, ¿no?.)

Guillermo Gazia

Wednesday, January 11, 2006

Escuchar...después partir...tal vez soñar...



(Para vos...)
Alivio,
Saber que en algún lugar estás,
Y podes escucharme,
Y tal vez comprender o no,
Pensamientos escritos en hojas,
Que ya no van a un tacho,
Van a otro mundo a cobrar otros sentidos.
Saber que en el camino aparecen
Atajos, sorpresivos encuentros,
Fugaces y eternas caricias,
Tan solo con unas pocas palabras.

Roxana Sella08/09/2005

Tuesday, January 10, 2006

Apenas el comienzo


Su primera noche,
Agazapado entre las luces y el humo,
Con el cuchillo al filo de las mentes,
La vieja silla amarilla como único testigo,
La fusta va y viene sin cesar,
Domando lo indomable,
Domado de dolor y de placer,
Las cuerdas se tensan,
Las cadenas crujen,
El sexo se inflama y estalla en mil soles,
Dos cuerpos, dos almas,
Sangrando en ansias de ser mas,
Licuando esperas detenidas por la ausencia y el remordimiento,
Explotan una y mil veces,
En un juego suicida interminable,
Kabul es una cama,
La guerra apenas ha empezado,
En el aire su risa quiebra las imágenes,
El Marqués está contento,
El primer round lo ha ganado...

Monday, January 09, 2006

Aire podrido, una música


Todo lo que siento y no puedo gritar,
Me encierra en este pozo del que no salgo tan rápido.
Me sumerjo nuevamente en un mar que me quiere ahogar
Pero me mantiene
Todo está igual,
Se respira el mismo aire podrido.
Es un hermoso lugar,
Pero lleno de basura que no se va a limpiar (tan fácil)
El ambiente está lleno de contradicciones que no tienen un porque.
Nacen dudas en mi mente y solo otro aire las calma.
Me mantengo parada, despierta observando este mundo enfermo, casi muerto.
Solo creo en tus palabras y sigo, siento el amor que me das y ya no me detengo.
Acaricio con mi alma a tus pensamientos y la encuentro.
Ya no quiero lujos que se encarnan en mí,
Ya no los necesito.
Imagino el aire puro,
Imagino tu rostro, compañero,
En este mar, y ya no corro, no tengo miedo
Todo lo que buscaba lo encuentro en tu interior
Sos mi ángel y yo tan vez el castigo que no merecés.
Te lastimo y muere una parte de mi ser que no es si no me sentís.
Lo complicado no existe.
Se borró definitivamente.
Pasado.
Hoy nazco nuevamente, en este mar muy sucio,
Pero con más esperanzas que ayer.
Soy inmadura, lo comprendo y lo asumo,
Pero todo puede cambiar
Y crezco por tu presencia,
Porque estás allí.
Esa música… me sentiste tu música
Sos mi música, la que clava sus notas en mi corazón
Y me mantiene viva
El aire cambia lentamente.
Mi alma se aferra con más fuerzas a tu alma,
Mi mundo a tu mundo.
La historia de nuestro amor
Ya está escrita,
Tu vida y mi vida son solo una.
Te miro,
Te siento,
Te comprendo,
Esta triste vida se convierte en la más bella canción
Alucinante,
con sonidos perfectos,
Acordes hermosos
Somos uno,
Somos vida, aire, SOMOS MUSICA
Que abarca todo
Que resume todo
Lo que sentimos,
Lo que miramos,
TODO.

Roxana, 1990
.

Wednesday, January 04, 2006

Cuando todo tiene sabor a nada...


Da lo mismo,
Estallar con mil palabras,
O estallar en el silencio.
Da lo mismo.
Quedarse parado, esperar,
Que buscar innecesariamente una señal.
Da lo mismo, porque nunca llega nada.
Porque los gritos son en vano,
Porque nadie se detiene a escuchar palabras.
Porque los silencios espantan las miradas.
Da lo mismo,
Cuando el mundo llora en cada cara,
Cuando el dolor enceguece las miradas,
Cuando el amor esta solo, y con lágrimas
Y desaparece sin palabras.
Y su ausencia,
Quema,
Ahoga,
Mata el alma.

Roxana Sella
09/08/1995

Tuesday, January 03, 2006

Si compartimos...


Si esta porción la divimos en dos estaremos mas saludables y un chico tendrá una comida. Hasta quizás le salvemos la vida ¿Cuándo empezamos?

Sunday, January 01, 2006

El Marqués




Se retuerce en su tumba,
No acepta las reglas,
Es un libertino conciente y con conciencia,
Su espíritu vaga en mi casa desde hace días,
Me refuta mis ideas,
Me confronta,
Pretende dominarme,
Pero tengo una ventaja,
Está viejo, y es sólo escencia,
Tengo una desventaja,
Es inmortal y traspasa las paredes y las mentes,
No puedo dejar dominarme,
Le prometo que será para otra vez,
Que ahora existen reglas,
Pero el no entiende,
No nació ni vivió para respetar las reglar,
La lucha ha comenzado,
Espero salir indemne,
O al menos recuperar la lucidez de mi locura cuando me abandone.

Y si miramos mas allá de nuestras narices?


Quizás estás planeando las próximas vacaciones,
Quizás estás decidiendo que necesitas una nuevas Nike,
Quizás el celular está un poco viejo, no tiene cámara de fotos,
Necesito una cámara digital,
Mi pentium está lenta,
Creo que necesito una banda ancha,
Hoy no se qué película ir a ver,
Creo que necesito renovar el auto,
Hoy no tengo hambre, voy a hacer dieta,
......................................................................
......................................................................
¿Por qué no probamos abrir los ojos?
¿Y si lo utilizáramos como protector de pantalla?

Saturday, December 31, 2005

Transición en alfa


Dormir el 31 a las doce,
Muchos dirán que imbécil,
En lo mejor de la fiesta,
Para mi es como un entrenamiento,
Un ensayo de mi muerte,
Quiero acostarme vivo,
Quiero despertar muerto,
No deseo ver el momento del pasaje,
Que sea en sueños,
Amando, pero en sueños,
Llorando, pero en sueños,
Muriendo,
Pero en sueños...

Friday, December 30, 2005

Los cuatro esquineros


El hombre tenía un andar que lo hacía inconfundible. Pausado el paso. Recta su postura. Como si fuera cuidando el detalle de mantener la barbilla sobre la línea de los hombros. Cadenciosos sus movimientos. No le importaban el viento ni el polvo. Caminaba sin apuro esos caminos solitarios y tristes. Hacia el norte, o hacia el sur. Luego volvía sobre sus pasos. Un hombre tranquilo, parecía. Y seguramente lo era. Pantalones grises, zapatos fuertes, un sacón gris, un largo echarpe negro con una vuelta al cuello. Una gruesa carpeta, con papeles, bajo el brazo.
Cierto. Parecía un hombre tranquilo. Pero había algo en su aspecto que lo volvía indescifrable. Y era ese solo detalle el que alejaba toda idea de tranquilidad, para tornarlo distinto, inquietante, hasta sospechoso podría decirse. Como ese silbido quedo que lo acompañaba siempre, o por lo menos desde que apareció por estos pagos casi desiertos de Los Cuatro Esquineros.
Un hombre así no aparecería de golpe, por arte de magia, en ningún lugar. Y menos por allí. A los sesenta años —que más o menos tendría— no se empieza la vida en un sitio como éste, en una encrucijada del camino tan distante de todo, tan olvidada, tan del viento, como supo decir en un alarde expresivo la madre del Perico, aprovechando un instante de silencio entre el fragor de la fragua y el sonoroso sonido del martillo sobre el yunque.

—En Los Cuatro Esquineros nunca se vio llegar de golpe un tipo así y menos que sea de durar todo este tiempo, digo.— Esa fue la acotación y aporte a la inquietud general realizada por don Lisandro Morales, propietario, encargado y único empleado a cargo de la Gasolinera, una venta de nafta de surtidor único accionado a palanca. Y conociéndolo como se lo conocía, ahorrador hasta de palabras, no era de esperar que agregara más comentarios. Las palabras dichas eran esas y por un buen tiempo, no habría más sobre ese tema. Era fundamentalmente lacónico, el hombre. Mientras tanto, al vaivén de los vientos, que no eran suaves por aquel páramo, el pomposo nombre de Gasolinera Morales pintado en el cartel de chapa se balanceaba y chirriaba desde las gruesas cadenas que lo sujetaban a la cumbrera del viejo galpón, ubicado en una de las esquinas, haciendo cruz con la Herrería del Perico, que eso sí, no tenía cartel.
Habría que recordar que el lugar de esta historia no figuraba ni siquiera como paraje o puesto en ninguno de los mapas impresos o por imprimirse para la región. Y eso podría ser por pequeñez, o también por olvido. O quizá por algún sino difícil de explicar. Cuatro Esquineros era un cruce de caminos absolutamente perdido en esas llanuras interminables y polvorientas.
Hasta se podría afirmar que la aparición del Hombre había resultado una especie de bendición para el puñado de habitantes del lugar. Ahora tenían un motivo para empezar conversaciones, aunque siempre iban a finalizar de la manera acostumbrada, con las clásicas risotadas en recuerdo y homenaje de las viejísimas y gastadas anécdotas que compartían invariablemente y siempre con la frescura de la primera vez.
En la otra cruz de las esquinas, completando las cuatro puntas, estaban el negocio de la Viuda López y el almacén de Ramos Generales de Genaro Ramos, cuyo edificio, por ser el más alto de todos, era el privilegiado para albergar en su techo una veintena de palomas, únicos pájaros conocidos en muchos kilómetros a la redonda.
Pero el lugar que verdaderamente convocaba al puñado de habitantes de Cuatro Esquineros era la fonda y pensión de la Viuda López, un pequeñísimo parador con dos camas, un mostrador y tres mesas, donde era regular que se celebraran los encuentros sociales obligados de todos los atardeceres.
Precisamente por allí, una tardecita había aparecido el Hombre, llegando del camino, descendiendo de algún vehículo que nadie advirtió y que se había perdido rápidamente en el poco paisaje. Penetró lento en la Fonda, con una carpeta rebalsando de papeles, bajo el brazo. Parece que luego de un instante, dijo:

—Buenas tardes. ¿Este lugar es Cuatro Esquineros de la Entrevista?

La pregunta estuvo un momento detenida en el aire. Esa voz era distinta. No era como las que se acostumbraba oír en esa Fonda. Hubo una sonoridad especial. Se entendía cada palabra, cada letra, sobre todo esas consonantes tan bien pronunciadas. No se caían al suelo de inmediato. Bueno, si, caían, pero con cierta levedad. Lentas, iban quedando sobre el polvo del aparador, de los mostradores, de las mesas y de las sillas. Cuando terminaron de caer y los oyentes pudieron retornar al que hablaba, a más de uno le pareció que el Hombre dibujaba con su cuerpo, algo que se parecía a una reverencia. También sus manos eran llamativas, movedizas de gestos. O quizá temblorosas. Aunque ese temblor podría ser reflejo de la insegura luz del candil que colgaba del techo. La madre del Perico insistió después que una vez en un teatro había visto a un señor que hablaba así, con una voz sonorosa, que hacía ademanes, y que a veces agradecía con gestos delicados, sacándose el sombrero, o un pañuelo de la manga. Y que después lo aplaudían.—Este hombre parecía uno de ellos.—Dijo más tarde.
Las palabras del Hombre dejaron una sorpresa grande porque además la pregunta era difícil de contestar. En el principio no había problemas. Estábamos en los Cuatro Esquineros, no había dudas. ¿Pero qué era eso de la Entrevista? La mamá del Perico, la Viuda López y don Lisandro Morales, el lacónico, estuvieron de acuerdo que hace mucho, pero mucho, había pasado algo de un encuentro, muy extraño, del que los mayores nunca habían querido hablar muy claramente. Pero era una Encrucijada del tiempo, sí. De esas cosas como mágicas o sobrenaturales que juntan a los muertos con los vivos o al Diablo con los ángeles y que llenan de miedo a los mortales. Ellos eran de la idea que sí. Que alguna vez esto había sido Cuatro Esquineros de la Entrevista. Pero Genaro Ramos, el Perico y los empleados de Genaro, que eran todos más jóvenes, dijeron que no, que esto era Cuatro Esquineros a secas y que se dejaran de joder.
Y discutieron mucho. Casi un mes llevaba el Hombre durmiendo y comiendo en la Fonda de la Viuda López, abonando religiosamente cada día su gasto por adelantado, caminando al viento las mañanas y las tardes, esperando la respuesta, mientras que ellos no se podían poner de acuerdo. Hasta que, un día, casi madrugada, la viuda López se apareció corriendo, alterada hasta los gritos. La herrería del Perico fue el lugar para la reunión improvisada. Y allí les mostró la carta, amarillenta y ajada, de cincuenta años atrás, encontrada entre viejísimos papeles, enviada en aquel entonces por su tía, donde decía del artículo del diario que nombraba a los Cuatro Esquineros y a un filósofo muy importante que había estado allí en una entrevista con otro hombre famoso, que al morirse, había entregado el Testamento de los Personajes, o algo así, que la tía no sabía explicar muy bien en aquella vieja carta.
—Entonces habrá que decirle. Dijo el Perico. Porque ese Hombre había preguntado dónde era, también. Entonces la volvieron a mirar a la Viuda López, para ver si sabía dónde era.
—Por el rumbo del Pampero, a doscientos metros de las Cuatro Esquinas. Así dice en la carta.—Y bueno, hay que avisarle, fue la coincidencia, y fueron hacia el personaje con la novedad. Y el Hombre agradeció.
—Bueno, gracias. Me habían dicho Sur Oeste, pero no sabía.
Y le explicaron. Desde el alero de la Herrería le señalaron el rumbo y el camino que se perdía a lo lejos. Le indicaron que a los doscientos metros hay justo una antigua señal de las mensuras, con trozos de hierros y esas cosas. Hasta allí lo acompañaron y mostraron.
Todos estuvieron muy satisfechos por haber cumplimentado la información, pero sobre todo se aprestaban a vivir algún acontecimiento especial porque adivinaban que algo distinto se avecinaba. En lo primero que se pusieron de acuerdo fue en establecer una vigilancia cercana sobre el Hombre. Siempre debería haber un miembro de la comunidad sobre sus pasos, fuera donde fuera.
Afortunadamente, por esos días el Hombre parecía haber suspendido sus caminatas y pasaba largas horas sentado bajo el alero de la Herrería, en una especie de silla que el Perico había construido en algún momento, con un asiento de arado y dos o tres varillas.
Mientras tanto, la madre del Perico, había comenzado a ejercer cierta conducción en las tareas, quizá favorecida por la ubicación privilegiada de la Herrería o a lo mejor por un pasado que dejaba entrever una juventud cercana a los temas del arte y del misterio.
Así transcurrió un tiempo, con todos los habitantes de Cuatro Esquineros entretenidos en estos nuevos quehaceres. Pero no eran tranquilos los momentos. Había una mal disimulada y creciente expectativa. Para colmo el viento ahora parecía asociarse para dramatizar las cosas, porque soplaba más y más fuerte, de la mañana a la noche. El nuevo juego era adivinar si se produciría una mágica entrevista del Hombre con algún viajero y cuándo, a qué hora, en qué momento. Pero todos suponían que eso era inevitable.
Y al final fue. Un atardecer, cuando el viento pareció calmarse un poco para dejar que las sombras se dibujaran más largas en la arena, se vio algo allá, en el horizonte, medio como en contraluz. Primero no fue nada, solo un punto. Pero fue creciendo muy rápido. Hasta que se pudo ver al visitante. Un hombre flaquísimo, de traje oscuro, que venía por el medio del camino, como una aparición patética, haciendo andar con sus manos la silla de ruedas que lo conducía.
Al verlo, nuestro Hombre se paró bajo el alero de la Herrería, dispuesto a salirle al encuentro. La madre del Perico, no pudiendo ya detener tanta curiosidad contenida le tomó las manos y le preguntó, en un ruego:
—Señor. ¿Quién es usted?. ¿Quién es? ¡Por favor!
—Soy actor. Fui un actor. Vengo por el último acto. ¿No me siente las manos frías?
Dijo así y salió al camino. La madre del Perico había sentido un súbito escalofrío al tocarle las manos, pero igual pareció quedarse esperando alguna reverencia. Entretanto, el Flaquísimo había detenido su silla de ruedas en la marca de las mensuras y solo esperaba. El Actor caminó esos doscientos metros con su paso de siempre y siempre con su bufanda al viento y el carpetón bajo el brazo. Al fin se enfrentaron.

—Usted me llamó. Dijo el Flaquísimo.
—Sí. ¿Y Usted? Fue la pregunta.
—Soy García, a secas. Recibo testamentos. Viajo a bajar telones, también. Es mi trabajo. Soy de Argentores.
—Me imaginaba. Bueno, terminemos. Apuró el Actor, seco, cortante.
—No se ofenda. Esto es un homenaje. No se hace con todos. No todos los actores tienen el privilegio de llevarse un personaje para siempre.
—¡Ajá! ¿Y quién?
—Los grandes: Casacuberta, Podestá, Parraviccini. El último fue Carlos Carella.
—¿Qué se llevó Carella?
—“El Tuco”, de El Acompañamiento. De Gorostiza.
—¡Ah! Con razón no se hace... El Actor parecía haberse quedado sorprendido. Lo miró fijo al de la silla de ruedas. — No fueron muchos mis trabajos. No esperaba el homenaje.
—No es por la cantidad.
—¿Entonces?
—Tampoco por la calidad. Son otros valores: actitudes, detalles, sinceridades...
—Entonces terminemos. Aquí le traje todos los textos, todos los personajes. Esta ha sido mi vida. Este es mi testamento.
—¿Está todo? Déjeme revisarla. Por Reglamento tiene que estar todo. Usted se va y el repertorio tiene que quedar libre. Además, Ud. necesita liberarse. ¡Vivir toda una vida con tantos personajes dentro! Las manos expertas y los ojos rápidos de García registraban velozmente los papeles.
—¿Está el cura?
—Por supuesto, dos curas tuve. Uno de traducción. Otro argentino. Yo debuté con “Los Fusiles...” de Brecht y muchos años después hice “Quiere comprar un pueblo?” de Lizarraga. ¡Cómo me gustaron! Están los dos. La sotana fue la misma. ¿La necesita?
—No hace falta. ¿El Checo de la Biunda, está? ¿Y aquel del pasacalle que hablaba con el títere, el que quería conquistar a la primera actriz? ¿Está Colón? ¿Está Yepetto?¿Está el hombre del flemón, de Dragún?
—Está todo, García, está todo. Estoy apurado, no me queda tiempo.
—¿Está el Gerald Croft, de Priestley?
—Si, está allí atrás. Ese nunca me gustó. Demasiado inglés. Poco cartel.
—Ya sabe que se puede llevar uno de sus personajes. ¿Lo eligió?
—Sí. Me llevo el Chicho. El Chicho de La Nona es mío. Una vez me dijeron que el autor lo hizo para mí, sin conocerme. Además, lo estoy ensayando de nuevo.
—¿Cómo ensayando? Usted ya está...
—Ya sé, García. Pero uno nunca sabe. Bueno, chau.
—¡Espere! ¡Falta uno!
—¿Cómo que falta? ¿Cuál falta?
—Había uno de un niño que miraba el cielo entre los durmientes. Ese no está...
Entonces pareció que el Actor se iba a poner a llorar, como si lo hubieran descubierto en un engaño, o algo así. Le reclamó de inmediato, le habló con sinceridad, explicando que ese rostro de niño no era de un personaje, que era solo un cuento que él leía con deleite cuando era muy joven. García no cedió. Era implacable. El Reglamento obligaba a ponerlo en el Patrimonio. El Actor se serenó de golpe. Pegó un nariguetazo rápido, tomó aire y adoptó esa clásica posición con la cabeza un poco reclinada hacia atrás, que tantos éxitos le había reportado y con el camelo mejor encontrado, puso en juego su mejor herramienta, esa voz cálida que tenía, con el tono de verdad que generalmente le ayudaba a cautivar a todos en los momentos íntimos.

—No lo tengo, García. Nunca lo tuve. Siempre estuvo acá.— Entonces señaló, poniéndose la palma de la mano abierta sobre la frente, mientras le esquivaba los ojos al flaquísimo... Y repitió, ya marcando una cierta congoja: —Acá está.— Apenas suspiró mostrándole ahora la palma de la mano abierta y temblorosa, en el colmo de un gesto de franqueza estudiado mil veces. Se miró la mano y le dijo, con casi imperceptible impostación: —Es un cuento de Costantini... Aquí el Actor pareció quebrarse, a punto de la congoja. Se superó con alguna dificultad y continuó: —García, Ud. sabe...— Entonces hizo una pausa larga con la mano en el aire, dejando colocado el ademán como sólo saben hacerlo los viejos actores, sin cortar la figura y deteniendo el tiempo.
—Póngalo aquí— Dijo García, aflojando y abriendo su mano para que el Actor pusiera palma sobre palma. El toque se produjo y esas manos estaban tan frías y tan secas que casi sacaron chispas.
El Actor, que había envejecido muchísimo en los dos últimos minutos, pareció despedirse o algo así y comenzó a alejarse, siempre hacia el rumbo donde las nubes se iban tiñendo cada vez más de rojo y de morado. Dicen sus amigos de Cuatro Esquineros que en algún momento creyeron ver que ya no tenía el carpetón. Que ahora caminaba con un diario doblado bajo el brazo. Genaro Ramos indicó que tampoco tenía la bufanda negra. Don Lisandro Morales alcanzó a ver que ese hombre, ahora distinto, llevaba un pucho entre los labios, en tanto que Perico se manifestaba tan sorprendido, que no había advertido ninguno de esos detalles. Su madre, en cambio, que seguía con enorme atención e interés todo lo que sucedía, estaba segura que ya no era el mismo hombre. Que ahora se trataba de alguien distinto, que tenía otra postura, que se movía como si estuviera dialogando y hacía algunos gestos, un especial tamborileo de sus dedos, como si tocara un instrumento. Y juraba y perjuraba que el Flaquísimo, al despedirlo, le había dicho:

— Chau, Chicho, suerte.

Y después, nada más. Ni Chicho, ni Actor, ni García, ni nada.

Solo el viento.

Cuento de Guillermo Gazia
Santa Rosa, triste noche del 1 de junio de 2004

Sunday, December 25, 2005

Fue Mujer


No tengo dudas, nunca creí en las historias que se cuentan y son best sellers. Estoy seguro que fue Mujer, crucificaron a su Hijo, pero el hijo de Dios fue la Hija de Dios.
Pero no podía expandirse tal idea,¿ o sino por qué son todas discriminadas? Algo habrán hecho, SI, fueron las protagonistas del Evangelio, las mensajeras del Padre, las que portaban la verdad. Mucho protagonismo para una Mujer, demasiado. Es El Dios, no La Diosa. Siempre El.
Estoy seguro, ya no me quedan dudas, el Mesías pasó hace dos mil años, pero fue Mujer.

Ilusiones falsas


Sensaciones...tristes momentos,
encuentros sin alma,
la oscuridad de mis días...

se esconden las palabras,
y los minutos pasan, se va la vida;
y sentís que no vales nada,
que tus esfuerzos no sirven,
que tus sueños son solo lágrimas,

un corazón de papel,
roto,
quemado,
aplastado,
despreciado.

y seguís respirando inútilmente
y ya no significas nada.




A veces en nubes...siento la presencia...y espero, solo espero...no mas reclamos.....
A veces en sueños, dulces tramas, levita mi cuerpo....estas aqui otra vez...
Te sigo...las señales aumentan...te intuyo...sigo solo el camino...

Roxana Sella

Dualidad


Lo fugaz,
lo pasajero...
es a la vez eterno,
infinito...
Como este abrazo que llevo adentro sin poder darlo
como este amor que siento y me desgarra.

Roxana Sella

Despedida




Tranquilidad artificial
Pensamientos que vuelan a ningún lugar.
Buscándote, tratando de encontrarte por fin...
en alguna esquina, en un amanecer.
Sin preguntas...sin dudas,
sin palabras que lastimen.
Ya es imposible,
todo tiene nombre
todo perdió sentido,
el amor se desarma
el amor se va y no queda nada
ni siquiera hay recuerdos que lo retengan.

Ese amor que sentí...
está muriendo,
día a día,
hora a hora,
Ese amor que sentí...
se fué de mi lado
partío mi corazón...-

y como dice el poeta..."te dejo tranquilo con tu conciencia, la culpa es de uno cuando no enamora" y digo yo la culpa es de uno cuando cierra los ojos y ya no ve nada.

Roxana Sella

Navidad de cartón o Dos Papás Noel


Los shopings atestados de gente atestada gastando,
Cada tres segundos chicos muriendo de hambre,
¡¡¡Free hour!!! ¡Cinco minutos para comprar con 20 % de descuento!
En esos cinco minutos murieron cien chicos de hambre.
¡Los negocios atendieron hasta las cinco de la mañana en horario extendido desde las 22 horas!
En esas siete horas murieron 8400 chicos de hambre en el mundo. Sí, leíste bien.
En esta navidad debió haber dos Papás Noel, uno, en un trineo enorme, lujoso, vestido de rojo, repartiendo carcajadas, Jo,Jo,Jo...entregaba regalos sin parar.
El segundo en otro trineo mucho mas enorme,para nada lujoso, con renos cansados, tristes por el esfuerzo y la tarea,vestido de negro, llorando lágrimas de sangre en cataratas, levantaba los cuerpos inocentes y los llevaba quién sabe dónde.
Cada tres segundos ...¿Hasta cuándo?

Wednesday, December 21, 2005

Hoy era el día


Releía nervioso una y mil veces la carta, miraba la dirección y coincidía, pero sin embargo nadie repondía al timbre (timbre es una forma de decir, porque era mezcla del sonido de una sirena con golpes de tambor, nunca había escuchado un llamador semejante). No habrá nadie, o estará en el baño, se decía e impaciente y sistemáticamente cada cinco minutos volvía a llamar, no puede ser que no tenga nadie para atender la puerta, alguien de su jerarquía, claro, las cosas ya no son como antes, pero igual seguía siendo poderoso y respetado, al menos un criado debía tener.
Además estaba extremadamente solo, la oscuridad ganaba todas las dimensiones del espacio y un viento helado golpeaba su rostro sin piedad. Terco, como era, no se iba a dar por vencido así nomás, le había tomado mucho tiempo, años!!!, conseguir la entrevista y no se iría sin hablar con El. Quería explicaciones, motivos, razones de su proceder este último tiempo. Tenía derecho, no?. Ufa...nadie contesta...Había perdido la noción del tiempo, y para colmo nadie a quién preguntar, pero la misiva era clara y la dirección la correcta, además era imposible que no estuviera!! Si era necesario iba a dejar la vida allí mismo, pero no se retiraría sin verlo.
Por las dudas volvía a leer la nota:
"Estimado Sergio, te espero a las 21 horas en..................., por favor se puntual.
Atentamente,

DIOS "

Tuesday, December 20, 2005

Monday, December 19, 2005

Lo que es, es


Busco y no encuentro,
Encuentro cuando no busco,
Abro mis ojos y me enceguezco,
Los cierro y mi vista llega al infinito,
Extiendo mis orejas y me aturde el silencio,
Me sumerjo en mil almohadas y escucho la marcha de las hormigas,
No pregunto por respuestas,
Doy respuestas sin preguntas,
Mi memoria empieza ayer,
Mi recuerdo es medio siglo,
Y mi amor...
Lo que es, es.

Saturday, December 17, 2005

Insomnio


Levitas negras de cuerpos sucios,
Pájaros que se arrastran al compás del celo,
Augustos pensamientos que florecen en lo oscuro,
Romerías de ponche hirviendo sobre el altar abierto,
Venas vacías de espíritus tuertos,
Concierto desorbitado de órbicas huecas,
Porrería insulsa de falsa elocuencia,
Hálito sediento de halcones en vuelo,
Derrape violento de risas austeras,
Enclave siniestro de fosas abiertas,
Lápiz ausente de colores vivos,
Tinta fresca a merced del río,
Proclama inútil, de posesa vertiente,
Cual rémora etérea de un monte en llamas,
Y al fin del camino,
Un ríspido cielo esquivo y sereno.

En busca del tiempo perdido


Siempre me ha obsesionado recuperar el tiempo perdido, paso los días y las noches en vela recorriendo los rincones mas ocultos, los barrios donde he vivido, invado subrepticiamente las casas que me han acogido, revuelvo los cajones, los arcones, roperos, ...en fin, no dejo lugar sin revisar y después, con mucho cuidado vuelvo a dejar las cosas como estaban para que nadie se de cuenta que alguien estuvo hurgando. Esto me está creando muchos problemas personales, en mi casa, mi trabajo y conmigo mismo, pues estoy todo el día con sueño, soy capaz de quedarme dormido esperando el colectivo, parado, inmóvil, absorto y roncando. Suerte que alguien siempre se preocupa y me pregunta:¿Señor, se encuentra bien?, lo cual me hace sobresaltarme bruscamente provocando cierto temor en quién me hizo la pregunta, que frecuentemente termina alejándose rápidamente del lugar hacia otra parada arrepentido de haberme perturbado. A mi me sirve, porque al menos no llego tan tarde a mis citas. El problema es que como ya me hice habitué a determinados lugares, la gente ni se preocupa por mi presencia, es más, algunos hasta prefieren que esté dormido, pues cuando me despiertan de golpe mi humor es terrible y puedo reaccionar violentamente. El otro día me quedé parado dormitando desde las 8 hasta las 14 horas, cuando una ambulancia que pasó haciendo sonar su sirena me trajo de vuelta del mundo de los sueños. Pero lo que más me preocupa es que no consigo recuperar nada del tiempo perdido, más aún, cada día que pasa pierdo más...

Friday, December 16, 2005

Inundado


Contengo la respiración hasta lo imposible, navegar tus entrañas me quita el aire, mis pulmones se llenan de tus fluídos carentes del oxígeno necesario para vivir, pero son las vitaminas que me mantienen despierto y alerta. Mi lengua alcanza lugares nunca violentados cual tesoros milenarios a la espera del descubridor. Memorizo com mis papilas gustativas cada rincón de tus entrañas, para no olvidarlas, para recordarlas por siempre y poder soñarlas cuando no estés conmigo. Yo sueño con olores y sabores, con colores fulgurantes y remotos. Bermellones, rojos, verdes y amarillos se juntan para exaltar mi desvelo, mientras, pienso, recuerdo, huelo, te revelo, cual un holograma de sentidos, para terminar muriendo como en nuestros retos, esperando a febo por la bendición y por el tormento de estar pereciendo, inundado en sexo, asfixiado el cuerpo, y al pie del evento,... solo un cuerpo muerto,... feliz y contento, pero eternamente muerto.

Erupción


Su cuerpo se estremeció, espantó los fantasmas y comenzó a remontar, su piel erizada en mil aristas dibujaba huellas en mi ser desnudo, manantiales de fuego consumían mi carne, hasta dejar cenizas de mi ausencia, los dos fuimos uno, y por una eternidad del momento naufragamos entre brumas y luceros, la noche se hizo día, el día transmutó en infierno, el infierno se trocó en edén y el universo se perdió en el tiempo, así comenzó la historia, así terminó la vida.

Thursday, December 15, 2005

Sergio, "el perezoso"


Me desperte a las seis, perezosamente,
Remoloneé un rato , perezosamente,
Me pegué una ducha, perezosamente,
Preparé el desayuno, perezosamente,
Llevé a los chicos al colegio, perezosamente,
Me fuí a trabajar, perezosamente,
Laburé un montón, perezosamente,
Ansiaba mi hogar, perezosamente,
Me volví volando, perezosamente,
Cené temprano, perezosamente,
Estudié el marqués, perezosamente,
Arropé a los chicos, perezosamente,
Lavé la vajilla, perezosamente,
Me acoste a medianoche, perezosamente,
Soñé con duendes, perezosamente,
Nos amamos en la madrugada, perezosamente,
Llegó el nuevo día, perezosamente,
Y a empezar de nuevo, perezosamente...

Wednesday, December 14, 2005

El silencio


Nada mas elocuente ni representativo, nada mas hiriente y compasivo, nada mas humillante y caritativo, nada mas violento y apacible, nada mas esquizofrénico y contemplativo, el dueño de todas las respuestas y de todas las mentiras, único rey de las palabras, los sonidos y los truenos, ...el silencio...magestuoso, irreverente, insondable, explosivo, anterior a la vida, posterior a la muerte, el todo y la nada fundidos para siempre, eternamente vividor del infinito...el silencio...
sólo él...ni mas ni menos...

Tuesday, December 13, 2005

Quién es quién


¿ Quién es quién para decir esto es bueno o es malo?¿ Dónde se estudia "buenología"? Alguno me dirá: bruto, hay críticos que han estudiado para discernir sobre algo que está bien o está mal. ¿Y quién les enseñó? ¿El señor dueño de la verdad?¡¡¡ La verdad está en los libros!!!Me dirá otro. ¡En los tuyos estará tu verdad, en los míos la mía! ¿Y los que se quemaron a traves de los siglos para que no conozcamos esa verdad? ¿Y la tradición oral? A mi hay cosas que definitivamente no me gustan, pero cuando veo a la gente a mi alrededor divertirse, me digo: "chabón, el equivocado sos vos". A veces escucho:"¡está sobreactuando!" ,y otras:"¡qué bien que maneja el lenguaje teatral!", "es un payaso (sin desmerecer al payaso personaje)" , no che, fijate ¡que bueno este "grotesco"!. Escuchá su yo interior, pero no ves que se olvidó la letra!, no,..¡ es un maestro de la improvisación! Apenas se quién soy, no me pidan que juzgue. Me gusta, no me gusta, mas o menos...allí termina mi conocimiento.

Friday, December 09, 2005

Animal de teatro


Puede pasar desapercibido entre una multitud, no presenta carácterísticas que lo diferencien de los demás...pero...cuando llega el momento de la exposición...sus ojos comienzan a transformarse, adquieren un brillo especial que le agrega sentidos ocultos, su corazón comienza a palpitar con mayor intensidad, su velocidad pierde control y pasa a formar parte de la música de escena, sus manos, independientes del cuerpo se mueven al compás de las palabras, aunque a veces permanecen inmóviles como esperando el choque, su cuerpo se transforma, deja de tener dueño y adquiere múltiples formas dictadas por otro, alguien que quizás hace cientos o miles de años perdió sus dimensiones físicas para dejar la forma de sus palabras, palabras que pasan a adueñarse del espacio y llegar hasta los rincones mas ocultos del ambiente. En ese momento la persona deja de ser y comienza a vivir otra historia, pierde su identidad y pasa a formar parte de otra identidad, a veces espejo de la mente de alguien, a veces sombra de pensamientos ajenos, y otras solo un experimento de su propio vuelo. Cuando se alcanza ese momento es que comienza el viaje, la fisiología pierde su sentido y todo se transmuta en palabras, verbos, gestos y sensaciones. Allí, en ese instante, otra dimensión comienza a ser dueño de nuestras vidas, todo lo aprendido deja de tener sentido y una nueva historia comienza a ser escrita, es como parir de nuevo para volver a morir al poco tiempo. ¿Quién pude quitarnos ese placer? ¿Quién puede expoliarnos ese instante único e irrepetible aunque se vuelva a representar una y mil veces cada día? Ese es el momento de gracia esperado, el instante en que nuestras garras quiebran el aire y derraman sangre, sudor y lágrimas en todas direcciones, el animal pasa a ser dueño del espacio, y por un momento somos Él, aunque suene a hereje, nadie podrá quitárnos ese instante, aunque al final explotemos en mil pedazos y sólo queden despojos, que volverán a reunirse al otro día para explotar de nuevo...Somos el único animal que nace y muere a cada instante, y no es fácil soportar semejante carga...

Wednesday, December 07, 2005

Encuentro


Salí sin mirar hacia atrás, no quería ver lo que dejaba a mis espaldas, contuve la respiración, escondí mis pensamientos y puse mis pies en la vereda. Primero el izquierdo, después casi al mismo tiempo el derecho, el roce con el exterior me produjo cierto sentimiento de inseguridad, pero algo me gritaba por dentro desplazando mi equilibrio hacia afuera. No sentí el primer impacto, sólo escuché las gotas que caían cual catarata sobre mi cabeza, alcé mis ojos al cielo y como en un cortejo me dejé llevar. El tiempo, juez implacable de toda nuestra historia, dictará sentencia, mientras, solo queda esperar...